Translate

jueves, 21 de marzo de 2019

DROGAS : REDUCCIÓN DE DAÑOS O PROHIBICIÒN.!!!

Una nota publicada en Clarín reabrió la controversia sobre el modo en que los profesionales de la salud enfrentan los temas vinculados con las drogas.En la nota, publicada en este medio, “8 señales a las que los padres de adolescentes deben prestar atención”, el psicólogo Alejandro Schujman opina: “... un tema que me preocupa y con el que lidio con frecuencia. Existe una corriente de profesionales que desde la salud mental no evalúa el consumo ocasional de marihuana en jóvenes como algo tan preocupante. Plantean una reducción del daño en este aspecto, esto es, intentar a través de la terapia que el paciente reduzca en la medida de lo posible el consumo de esta droga”. Y sigue: “En mi caso, el único modelo que comparto es el abstencionista, la marihuana en jóvenes es compleja, tóxica e innegociable. Soy en ese sentido… un “fundamentalista””. Un tema que me preocupa y con el que lidio con frecuencia. Existe una corriente de profesionales que desde la salud mental no evalúa el consumo ocasional de marihuana en jóvenes como algo tan preocupante. Plantean una reducción del daño en este aspecto, esto es, intentar a través de la terapia que el paciente reduzca en la medida de lo posible el consumo de esta droga. En mi caso, el único modelo que comparto es el abstencionista Lic. Alejandro Schujman PSICÓLOGO
Para el Presidente de la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina, Lic. Gustavo E. Zbuczynski, Schujman comete “una serie de inexactitudes y errores conceptuales”; y así le responde: El progreso científico se produce a través del reemplazo de paradigmas Desde hace ya muchos años existe una teoría epistemológica (ciencia que estudia el desarrollo de las ciencias) que sostiene que el progreso científico se produce a través del reemplazo de paradigmas, entendiendo por el ello el cuerpo teórico que una comunidad científica sostiene y con los cuales intenta responder a las preguntas de su época. Consecuente con esta idea es pensar que una comunidad científica determinada se autocontrola, en el sentido que es la misma comunidad científica la que “descubre” que el marco teórico existente deja de dar respuestas satisfactorias para los interrogantes que se plantea responder.Con este espíritu, que debe estar presente en todo momento para los que nos interesa acrecentar los avances de las disciplinas pensadas al servicio de la sociedad, recibo por parte de un colega, la nota publicada en la sección Buena vida del diario Clarín del día 13 de marzo del corriente en la que, el Lic. Alejandro Schujman afirma una serie de inexactitudes y errores conceptuales que no pueden dejarse pasar. En este entendimiento, creo necesario que se publiquen algunas aclaraciones que me parecen pertinentes. Se habla en aquella nota de “una corriente que desde la Salud mental no evalúa el consumo de marihuana en jóvenes como algo tan preocupante. Plantean una reducción del daño en este aspecto, esto es, intentar a través de la terapia que el paciente reduzca en la medida de lo posible el consumo de esta droga”. La Reducción de Daños, lejos de ser algo que se realiza en el marco de una terapia, es una política pública en lo concerniente a la forma que un Estado encara los temas vinculados a las drogas. Es la única política pública en materia de drogas compatible con las conceptualizaciones de Derechos Humanos y hacia dónde vienen girando la mayoría de los países serios del mundo. La Reducción de Daños es una forma alternativa de pensar estos problemas y el mundo se dirige hacia allí. Lic. Gustavo E. Zbuczynski PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE REDUCCIÓN DE DAÑOS DE LA ARGENTINA
La carpa de Échele Cabeza ofrece información y funciona como punto de hidratación. Asi funcionan los programas de reducción de riesgos y daños lucha contra el consumo de la droga. Sólo este punto alcanzaría para calificar de burrada a estas definiciones, pero el profesional en cuestión, no se anda con chiquitas y avanza en otros temas de su propia clínica a la que presenta como ejemplo. Habla de una adolescente de 19 años a la que seguramente no dudaría en calificar como adulta si se tratara de cualquier otro tema que no estuviera vinculado con las drogas. Recordemos que en nuestro país, la mayoría de edad se cumple a los 18. Pero, el hombre no es abogado es psicólogo y debería saber que lo que él llama “confidencialidad” es jurídicamente secreto profesional, que solo se libera ante un pedido judicial y no contándoles a los padres, el consumo de drogas que una adolescente le confiesa. Por otro lado, tampoco se trata de confidencialidad sino de soportar la transferencia, un concepto sobre el cuál no voy a extenderme porque esto no es una revista especializada pero que, básicamente se trata de soportar (hacer de soporte) aquello que no tiene lugar en otro lado. De hecho, el movimiento que relata que hizo la adolescente, sentándose a su lado, es prueba de la pregunta que le dirige: “¿de qué lado estás?” Por supuesto, desde el tamiz del fundamentalismo abstencionista que declama este psicólogo es imposible leerlo y encima, luego de reconocer “Me estaba pidiendo ayuda sin conocerme, porque sus padres no habían podido ni sabido, hasta ese momento, encontrar la manera de frenar su ímpetu autodestructivo”, se sorprende de no haber vuelto a tener noticias de esta familia. Su fracaso del ideal de “un mundo sin drogas”, dio como resultado un aumento incesante de los problemas que se proponía resolver. Las políticas de drogas Abstencionistas/Prohibicionista han hecho más daño que las drogas mismas. Lic. Gustavo E. Zbuczynski PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE REDUCCIÓN DE DAÑOS DE LA ARGENTINA La teoría epistemológica mencionada sostiene también que el progreso científico se produce por revoluciones a la que asistimos en este momento y en la que el viejo paradigma se resiste a retirarse. Es que el Abstencionismo-Prohibicionismo está en retirada pero hará todo lo posible por mantenerse vigente aunque, claro está, no ha dado las respuestas esperadas en materia de políticas de drogas. Su fracaso del ideal de “un mundo sin drogas”, dio como resultado un aumento incesante de los problemas que se proponía resolver. Las políticas de drogas Abstencionistas/Prohibicionista han hecho más daño que las drogas mismas.Ante ellos estamos los que venimos discutiendo sus argumentos falaces que sólo son “creíbles” porque están instalados en el discurso social. La Reducción de Daños es una forma alternativa de pensar estos problemas y el mundo se dirige hacia allí. Las últimas declaraciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud es una prueba de ello. Se hace necesaria una reconversión de los profesionales de la salud que les permita despojarse de todos los prejuicios con los que se acercan a estos temas que les impide ver, como diría mi colega, un gorila pasando por el consultorio. La Reducción de Daños, lejos de ser algo que se realiza en el marco de una terapia, es una política pública en lo concerniente a la forma que un Estado encara los temas vinculados a las drogas, dice el autor de la nota.
A continuación la opinión sobre el tema del Staff Profesional de nuestra Fundación.Como bien dice el título del artículo del diario Clarín, cuando hablamos de drogas, aunque lo correcto debería ser el tema del consumo de drogas, frente a dos posturas la clásica del abstencionismo/prohibicionismo y la de reducción de daños. Cabe aclarar, que en la nota cualquiera de estas dos posturas está mencionada en función de una sustancia prohibida, la marihuana, y que el consumo del que se está hablando es un consumo ocasional, lo que comúnmente definimos como uso. Frente a ésto, podemos hacer algunas reflexiones, por un lado, sería interesante preguntarle al profesional que se declara "fundamentalista" del abstencionismo, si opinaría lo mismo con respecto a otra droga, como es el caso del alcohol. Seguramente, si alguien le comentara que toma una copa de vino en la cena, no le resultaría preocupante, a pesar de las irrefutables pruebas que existen de que el alcohol, cuando se hace abuso de él (más aun si pensamos en una dependencia a esta sustancia) genera no sólo daños en la salud, como ya hemos señalado en otras notas aquí compartidas, sino también es causal de la mayoría de los incidentes de tránsito. Lo mismo podríamos decir de otras sustancias legales, desde el tabaco hasta las drogas de farmacia (incluída la tan confiable y saludable aspirina), cuyos abusos se encuentran prácticamente invisibilizados a pesar de las consecuencias en la salud que traen aparejados. Pareciera ser, por tanto, que sólo las sustancias ilegales son "peligrosas", justificativo por excelencia para su prohibición, para la salud, incluso si se las consume ocasionalmente. Respecto a esto de la prohibición, sería necesario hacer dos aclaraciones, que seguramente ya hicimos en su momento, pero no está demás recordar. La primera es que este fenómeno es una cuestión cultural, así podríamos pensar, retomando el artículo que estamos comentando, que la marihuana que tanto preocupa al profesional abstencionista, no está prohibida en los países árabes y no existen pruebas de que tengan mayores problemas sanitarios por el uso de esta sustancia. Lo mismo podríamos pensar de los Estados de los Estados Unidos de Norteamérica que han legalizado su consumo, de los que no tenemos noticias de que ésto haya significado un aumento de alguna enfermedad asociada. La otra cuestión es que la prohibición no es algo que exista desde el principio de los tiempos, sino que es relativamente moderno (de los 60) como ya vimos cuando publicamos los remedios de otros tiempos, donde se publicitaba desde la vino con cocaína hasta la heroína Bayer. La prohibición, paradojicamente, termina haciendo más "atractivas" a esas sustancias de las que pretende "proteger". Por otro lado, la reducción daños, tal como menciona el presidente de ARDA, es una política pública, es una forma de poder acercarse a este tema, el consumo problemático de sustancias (tanto legales como ilegales) no sólo desde una perspectiva de derechos, sino también pudiendo contemplar las múltiples aristas que lo conforman. No debemos olvidar que los consumos problemáticos, sean estos de sustancias o no, no tienen una única "causa", como podría ser, desde una postura abstencionista, la simple existencia de la cosa de la que se abusa. Y por tanto, la prohibición de la cosa, no puede hacer desaparecer, casi como si fuera por arte de magia, el problema que subyace al fenómeno observable. Poder pensar esta problemática desde la reducción de daños, no sólo implica poder desprendernos de los prejuicios, sino también abre la posibilidad de que quien esté atravesando por un consumo problemático, pueda acercarse algún tratamiento posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

FONDO AYUDA TOXICOLÓGICA ( F.A.T. )

QUIENES SOMOS.!!!

El Fondo de Ayuda Toxicológica (FAT) es una ONG fundada en el año 1966 por el Profesor Emérito Dr. Alberto Italo Calabrese para trabajar en ...