El deterioro del planeta es un hecho y su solución depende de factores que nos involucran pero que también nos exceden. El desafío es lidiar con la ecoansiedad. Un miedo legítimo que sin desbarrancar en la impotencia paraliza y angustia. En septiembre del año pasado, la Universidad de Bath, Inglaterra, indagó qué les genera a los jóvenes el cambio climático. Para eso, consultó a 10 mil personas, de entre 16 y 25 años, en 10 países diferentes. El 75 por ciento de los entrevistados se identificó con la frase “el futuro es aterrador”; el 83, con “la gente falló en cuidar al planeta”; el 56 consideró que “la humanidad está condenada”; y el 65 opinó que los gobiernos les fallaron a la juventud. Además, más de la mitad dijo que este tema lo hace sentir temeroso, triste, ansioso, desprotegido, impotente o culposo. Otro informe de la misma universidad concluyó que el 45 por ciento de los niños sufrían depresión duradera después de sobrevivir a condiciones climáticas extremas y a desastres nat...