Artículo del Lic. en Psicología Fernando Parolo. Docente de la U.N.T.. La droga, como sustancia, es una cosa insignificante. La sustancia como droga, significa mucho. La cultura y el mercado construyen la droga como objeto lanzado a la oferta y esta oferta, construye al toxicómano. El valor de la droga radica en su construcción social y en la promesa de su eficacia. Pero, cual es esta eficacia?. Negar la falta en ser. Y este efecto no es solo en la subjetividad del consumidor, también lo es en el imaginario social: negar la tensión de las diferencias de clases encontrando en la droga un enemigo común. La históricamente enunciada "lucha contra las drogas", funciona como una política que sólo pretende no saber de las causas reales. Aquí la droga vela la falta social y da nombre a los "desadaptados". Bulímicos-anoréxicos, adictos a drogas, prozac, sexo, internet, shoppings o juegos de azar, son los nuevos fanáticos de culto de los ideales posmodernos de la belleza, la juventud y el éxito. Lazos del vacío, del acto líquido, sujetos de la metonimia eterna que obedecen al "Amo"posmoderno que paradójicamente los castiga por su exceso. Los discursos construyen el lazo social y las subjetividades de las épocas. En nuestros días, el discurso capitalista estructura los modos principales de gozar, desear, sintomatizar y actuar.
Y el sistema capitalista solo funciona si el objetivo es consumible y consumido. La condición del objeto entonces ha de ser deshechable. Un buen objeto no es aquel "que dura para siempre" sino que "puede ser siempre reemplazado por otro mejor". La condición del objeto en el discurso capitalista es la de crear un deseo por otro objeto. En ese punto, el sujeto intenta representarse en la posesión de sus objetos, pero cuando los posee el deseo renace en otro lanzado a la oferta. El otro es un gran creador de ofertas de gadgets (artilugios, aparatos que siempre funcionan),que enchufan el sujeto a un éxtasis singular que pretende en su globalización dar garantías de un goce que no pase por un "Otro" que interrogue al deseo. Paradoja y engaño de esa oferta eterna y metonímica: construye objetos que prometen goce, pero que en su caducidad misma generan el deseo del próximo objeto y así el próximo y el próximo.
El enunciado axial de la subjetividad posmoderna podría sentenciar: "Soy, por amor al próximo". Objeto que es a la vez causa y tapón.
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL TEMA "DROGA/S".!!! SUS IMPLICANCIAS EN LA SOCIEDAD Y EL NEGOCIO DE LAS MISMAS.!!!
Artículo del Lic. Alberto Calabrese Sociólogo. Asesor Institucional del Fondo de Ayuda Toxicológica. Director de las Carreras de Postgrado de la UBA y de la U. N. de Tucumán. . El capitalismo de concentración y que actualmente está en la etapa más alta del mismo, necesita para justificar sus grados de apropiación con una adecuada red de supuestos enemigos externos al sistema que lo justifica. En efecto, al cambiar los ámbitos y hábitos de producción, concentrarse las ganacias y diversificarse en espacios financieros, se transforma a su vez de eminentemente productivo a sustancialmente especulativo. O sea, el mundo de las finanzas, sus especulaciones, la economía en paralelo que significan los paraísos fiscales, facilitan los grados de concentración en pocas manos y concretan maneras de apropiación de la masa monetaria en poseedores acotados, ya sean individuales o corporativos, lo que hace que el mundo del trabajo y la producción, se vean disminuídos en tamaño real y derechos consecue...

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