*Cuento de 1909, extraído de Twain, Mark, Cuentos Completos V: 1906-1916, Buenos Aires, Claridad, 2008. Había una vez un artista que habiendo pintado un cuadro pequeño y muy hermoso lo colocó de tal modo que podía verlo en el espejo. Dijo: - Esto duplica la perspectiva y lo hace más delicado, y se ve el doble de hermoso de lo que era antes. Los animales del bosque supieron esto por el gato de la casa, al que admiraban mucho debido a que era muy culto, refinado y civilizado, y tan educado y bien criado, el cual podía contarles muchísimas cosas que ellos ignoraban y de las que no se convencían del todo luego. Estaban muy agitados por este nuevo chisme, e hicieron muchas preguntas a fin de entender bien todo. Preguntaron qué era un cuadro y el gato explicó: - Es algo chato –dijo-, maravillosamente plano, maravillosamente plano, graciosamente plano y elegante. Y ¡oh, tan hermoso! Los animales, ya exitados, se pusieron frenéticos y dijeron que darían cualquier cosa por verlo. Entonces...